La función, primero.
El objetivo no es rejuvenecer. Es respirar, dormir, desarrollarse y crecer adecuadamente. Cuando es necesario, realizamos procedimientos funcionales — siempre con una indicación clínica precisa.
Empieza la identidad facial.
Durante la adolescencia, la identidad facial adquiere una importancia especial. Algunos pacientes consultan por orejas prominentes o alteraciones funcionales nasales; otros desean mejorar la armonía de la nariz — respetando su desarrollo y su personalidad.
Equilibrio, no transformación.
Las consultas suelen centrarse en la nariz, el perfil, el cuello o pequeños cambios que buscan equilibrio más que transformación. Muchas veces, la mejor decisión sigue siendo no intervenir.
No todos necesitan cirugía.
Comienzan cambios en párpados, cuello y calidad de la piel. No todas las personas necesitan cirugía: en muchos casos, una combinación de procedimientos no quirúrgicos ofrece excelentes resultados.
Conservar la identidad.
El objetivo no es borrar la edad, sino conservar identidad, expresión y armonía a medida que el rostro cambia. Aquí, Aesthetic Integrity™ adquiere toda su importancia.